Gachy Barbero fue asignada hace meses a un cargo en planta permanente en el Congreso de la Nación bajo la categoría A-3-T, que implica un salario que supera los tres millones de pesos mensuales. A pesar de este ingreso, no se registra su presencia ni actividad en sus funciones laborales legislativas.
La categoría A-3-T está destinada habitualmente a personal técnico o administrativo con antigüedad, pero en el caso de Barbero no hay tareas ni jornadas que justifiquen tal remuneración. Durante este período, en lugar de cumplir con sus obligaciones, Barbero dedica su tiempo a grabar videos críticos contra el Gobierno provincial, invocando conceptos como trabajo y esfuerzo, lo que generó cuestionamientos por parte del público.
En un caso similar se encuentra Carmen Rizzo, docente altamente vinculada al sector libertario, quien desde hace meses se encuentra en "cambio de funciones" y continúa percibiendo su sueldo sin cumplir horarios ni actividades escolares. Rizzo reclama incrementos salariales, a pesar de representar una fuerza política que no contribuye con los fondos necesarios para dichos aumentos y que contempla incrementos nacionales más bajos que los provinciales.
Esa docente integra el Colegio Provincial N° 1 Joaquín V. González y el Colegio Provincial N° 2 Héroes de Malvinas. Desde al menos marzo no cumple sus horas de trabajo, y en la actualidad se busca un reemplazante para ella. Estas situaciones fueron denunciadas públicamente, generando debate sobre la transparencia en el ejercicio de los cargos públicos y educativos acompañados de salarios elevados sin respaldo en la actividad real.