La escritora y activista feminista Agustina Paz Frontera cuestiona la idea común de que el feminismo argentino “se pasó tres pueblos”. En su último libro, sostiene que, en realidad, el movimiento feminista avanzó mucho menos de lo que se espera y enfrentó una serie de obstáculos estratégicos, políticos e institucionales que frenaron su desarrollo pleno.
Frontera explica que una versión suavizada del feminismo predominó por conveniencia política, especialmente en sus alianzas con medios de comunicación y ciertos sectores del peronismo. Esta modalidad limitada impidió mostrar la diversidad y el alcance real de las demandas feministas, reduciendo la fuerza transformadora del movimiento en la escena política y social.
En su análisis, el viaje del feminismo hacia el Estado, iniciado en la última década, fue insuficiente para desplegar todo su potencial de cambio, en parte debido a la burocracia estatal y la dinámica del sistema político argentino. El corto tiempo y las tensiones internas dificultaron que la praxis feminista lograra transformar las estructuras de poder y las políticas públicas.
Además, Frontera revela que la alianza con el peronismo también implicó una decisión política para usar al feminismo como chivo expiatorio ante las derrotas y dificultades de los sectores progresistas. En especial durante el gobierno de Alberto Fernández, se promovió la narrativa que presentaba al feminismo como un factor que alejaba votos, estrategia que alimentó el crecimiento del antifeminismo y la derecha radical en el país.
La escritora señala que este fenómeno no es exclusivo ni espontáneo: responde a una operación consciente que deslegitima al movimiento feminista y fragmenta la lucha por derechos y justicia social. Así, el antifeminismo se consolida como herramienta política en contextos de crisis y disputa, en detrimento de las demandas igualitarias.
El testimonio de Frontera propone replantear el balance y entender que el feminismo no excedió sus límites, sino que fue contenido y obstaculizado por factores políticos internos. Esta reflexión invita a repensar alianzas y estrategias para fortalecer el activismo y avanzar en la transformación cultural y estatal.

