La calidad y el estado de la red de subterráneos de la Ciudad de Buenos Aires volvió a ser objeto de polémica tras una crítica pública de la senadora nacional Patricia Bullrich. La dirigente cuestionó la gestión histórica del PRO en el gobierno porteño, destacando el deterioro y la falta de expansión del subte a más de un siglo desde su inauguración.
Por su parte, Jorge Macri, jefe de Gobierno de la Ciudad, respondió con un tuit en el que admitió que la situación del subte requiere atención, aunque resaltó las medidas que su administración implementó para revertir la problemática. Entre ellas, afirmó que licitaron la construcción de la Línea F, la primera en 25 años, y la compra de nuevos coches 0 km para renovar completamente la Línea B y parcialmente las líneas A y C.
Además, Jorge Macri recordó que Buenos Aires fue pionera en la región al incorporar el sistema de multipago electrónico en el subte y reconoció que varias escaleras mecánicas, algunas con más de siete décadas de uso, están en estado deficiente. Sin embargo, aseguró que se inició el proceso para renovar 77 de estos equipos.
La controversia se centra en la visión divergente sobre el manejo del subte: mientras Bullrich señaló que la red no conserva su liderazgo regional ni ofrece conexiones adecuadas —lo que dificulta la movilidad en la Ciudad— Macri defendió los avances recientes en infraestructura y equipamiento como señales de un cambio de rumbo.
Este cruce representa también una disputa en el ámbito político porteño, ya que la senadora tiene intenciones de competir por la jefatura del Gobierno de la Ciudad, actualmente en manos de Jorge Macri. La discusión sobre el transporte público se convierte así en un eje clave para la agenda electoral próxima.

