La salud mental de los jóvenes fue el eje central del encuentro que congregó al gobernador Axel Kicillof, el intendente Andrés Watson y estudiantes del distrito, en el cierre del programa “La salud mental es entre todos y todas”. El evento tuvo lugar en el salón de Bomberos Voluntarios y buscó generar un espacio para el intercambio sobre las inquietudes que atraviesan las nuevas generaciones.

Durante el diálogo, se destacó la importancia de promover el entendimiento y la solidaridad entre pares, así como el papel del Estado en la implementación de políticas públicas que acompañen a las adolescencias. El intendente Watson valoró la iniciativa para abordar temas como el bullying, el vínculo con la Justicia y el uso de las redes sociales, y alentó a seguir fortaleciendo el diálogo como herramienta para afrontar estos desafíos.

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Por su parte, Axel Kicillof recordó que la estrategia surgió a raíz de demandas de los propios jóvenes, enfatizando la colaboración entre la provincia y el municipio para responder a las dificultades que afectan la educación pública. Además, anunció la creación de un Consejo que integrará a funcionarios y actores del ámbito educativo para mantener la temática en la agenda pública y analizar nuevas propuestas.

En esta línea, el ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, resaltó el alcance del programa, que involucró a miles de estudiantes de instituciones educativas a lo largo de la provincia, y destacó el trabajo conjunto con el área pedagógica como clave para ampliar el impacto.

La directora general de Cultura y Educación, Flavia Terigi, reafirmó la escuela como un espacio para el encuentro y la construcción colectiva, señalando el rol fundamental de los adultos para sostener a los jóvenes, permitir la expresión de emociones y fomentar la conciencia sobre estas problemáticas.

La subsecretaria de Salud Mental, Consumos Problemáticos y Violencias, Julieta Calmels, explicó que el proyecto se diseñó para intervenir en los espacios que los jóvenes frecuentan diariamente, resaltando la ausencia de tabúes entre ellos y la disposición para abordar estos temas sin silencio ni estigmas.

En las actividades participativas realizadas durante el programa, los estudiantes unificaron criterios y elaboraron herramientas para mejorar la convivencia en las aulas, destacando la necesidad de crear espacios seguros que permitan compartir experiencias y expresar emociones libremente.