Alberto Fernández reapareció en Buenos Aires con un mensaje contundente hacia el electorado y la actual administración, a la que responsabilizó por la crisis económica y social que atraviesa el país. El expresidente advirtió que los votantes “eligieron a su verdugo” al apoyar un modelo que, en su opinión, ha generado un desplome en la actividad productiva y un aumento significativo de despidos.
Durante su intervención, Fernández reconoció que su gestión enfrentó una inflación “dramática y un trauma” pero resaltó que su prioridad fue proteger el poder adquisitivo de los trabajadores, defendiendo la vigencia de las paritarias y asegurando que la tasa de desempleo fue la más baja registrada en la historia democrática argentina. Según afirmó, esto permitió un crecimiento real del salario entre el 2% y el 2,5% durante su mandato, superando la inflación.
El exmandatario centró sus críticas en el grave deterioro del sector industrial bajo la actual administración, que describió como un gobierno que “estancó la economía” y descuidó las economías regionales. Denunció que el plan económico vigente, identificado con políticas liberales, no solo frena el crecimiento sino que ha propiciado el cierre de aproximadamente 30.000 empresas, la mayoría pequeñas y medianas con menos de diez empleados.
Con esos argumentos, Fernández ubicó su etapa presidencial como un período de resguardo para la industria nacional y el empleo formal, contraponiéndolo al actual contexto de ajuste que, según él, desmantela el tejido productivo y afecta especialmente a la clase media y a los sectores consumidores. Subrayó la dimensión social del estancamiento económico y la necesidad de poner atención a los efectos que esta crisis tiene en el empleo y en la estabilidad del país.

