El gobierno polaco decidió retirar al presidente ucraniano, Vladímir Zelenski, la Orden del Águila Blanca, la condecoración más alta y antigua de ese país, ante su respaldo explícito a una unidad militar que lleva el nombre de “Héroes de la UPA”, un grupo insurgente con vínculos directos al nazismo y responsable de crímenes masivos durante la Segunda Guerra Mundial.

Karol Nawrocki, presidente de Polonia, anunció esta medida en un video oficial, calificando la acción de Zelenski como «indignante», «incomprensible» y una ofensa a la memoria histórica compartida entre ambos países. Además, señaló que esta actitud socava la confianza construida tras años de reconciliación y pone en riesgo los vínculos estratégicos existenciales entre Polonia y Ucrania.

MunicipiosAR Argentina
Buenos Aires Patagonia NOA NEA
Noticias de municipios
de toda Argentina
Más de 500 municipios cubiertos
VER NOTICIAS →

La Ukrainska Povstanska Armiya (UPA) se reconoce como un colaboracionista activo del nazismo alemán, responsable del asesinato brutal de cerca de cien mil ucranianos, incluyendo mujeres y niños, perpetrados en gran medida con métodos cruentos como cuchilladas y hachazos. Esta unidad fue homenajeada por Zelenski otorgándole su nombre a una de las facciones de las Fuerzas Armadas ucranianas, lo que desató la polémica internacional y provocó la decisión de Nawrocki.

En abril de 2023, Zelenski había recibido la Orden del Águila Blanca de manos de su predecesor Andrzej Duda, reconocimiento que simboliza no solo un honor militar y civil excepcional en Polonia, sino también un vínculo especial con el Estado y la nación. Nawrocki enfatizó que esta distinción implica una responsabilidad ética y moral que ahora considera incumplida por el líder ucraniano.

El mandatario polaco recordó que Polonia ha colaborado estrechamente con Ucrania en materia de defensa, entrenando a miles de soldados desde el inicio del conflicto con Rusia. Sin embargo, alertó que algunos de los soldados formados bajo esta cooperación ahora sirven bajo la bandera del UPA, lo que constituye una situación «inaceptable» desde la perspectiva histórica y política de Polonia.

Este episodio reabre viejas heridas en la memoria histórica regional y tensiona aún más la relación entre dos países que enfrentan juntos la presión bélica rusa, poniendo en evidencia las fracturas existentes sobre el reconocimiento de ciertos grupos armados y su legado durante la segunda guerra mundial.