Una serie de ataques rusos afectó diversas localidades de Ucrania, provocando la muerte de al menos 18 personas y dejando más de 100 heridas. Los bombardeos se centraron en la ciudad de Dnipró, Kiev y la región de Járkov, donde se registraron daños importantes y cortes de energía.
En Dnipró, ocho personas fallecieron mientras varias permanecen en estado grave. Edificios residenciales fueron alcanzados durante los bombardeos nocturnos, con incendios y personas atrapadas entre los escombros. Las autoridades locales informaron de una grave situación humanitaria y daños estructurales en complejos habitacionales.
En Kiev, las alertas antiaéreas se activaron en medio de la madrugada por el lanzamiento de misiles balísticos. El ataque causó incendios en diferentes sectores de la ciudad y dejó al menos cuatro heridos. Asimismo, en Járkov se reportaron varios heridos durante la ofensiva que también dejó daños y tensión en la zona.
La ofensiva rusa llevó a miles de ciudadanos a buscar refugio en estaciones de metro y espacios subterráneos, mientras los sistemas antiaéreos intentaban derribar misiles y drones. Esta escalada ocurre días después de que el Kremlin advirtiera sobre posibles ataques “sistemáticos” contra objetivos ucranianos, como respuesta a acciones que Moscú atribuye a Kiev en territorios bajo control ruso, algo que Ucrania niega.
El presidente ruso declaró que el aumento de ataques ucranianos contra zonas controladas por Rusia marca «una nueva página» en el conflicto, que continúa intensificándose con ataques más frecuentes en áreas urbanas y un impacto creciente sobre la población civil.

