El escrutinio definitivo de la segunda vuelta presidencial en Perú finalizó mostrando a Keiko Fujimori con una leve ventaja sobre Roberto Sánchez. La autoridad electoral estatal completó la revisión total de las papeletas, confirmando un estrecho margen a favor de Fujimori, quien obtuvo aproximadamente el 50,13% de los votos frente al 49,86% de Sánchez.
La candidata conservadora destacó la culminación del proceso electoral y se comprometió a esperar con prudencia la proclamación oficial que realizará el Jurado Nacional Electoral (JNE). Fujimori expresó su intención de iniciar una gestión basada en el orden y la esperanza para el país, que atraviesa una profunda división política.
Por su parte, Roberto Sánchez, representante de la izquierda, cuestionó la transparencia del proceso y ha anunciado que no aceptará un eventual triunfo de Fujimori, alegando, sin presentar pruebas, la existencia de fraude electoral. Además, ha encabezado manifestaciones en Lima y convocó a nuevas protestas para denunciar lo que considera irregularidades, incrementando la tensión política en un contexto marcado por frecuentes crisis gubernamentales.
Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, quien cumple una condena por violaciones a los derechos humanos, aspira a ser la décima persona en ocupar la presidencia desde 2016. Su llegada al poder está prevista para fines de julio, fecha en la que asumirá en un país marcado por profundas desigualdades y problemas de seguridad. La candidata ha prometido trabajar para reducir la delincuencia y buscar la unidad nacional, en un país polarizado.
El JNE tiene programado anunciar oficialmente al ganador en los próximos días, mientras Sánchez prepara un recurso legal para intentar impedir esa proclamación. Esta elección representa un giro importante en el escenario político latinoamericano, con el regreso de una figura vinculada a una de las dinastías más influyentes y controvertidas del Perú reciente.