En una capilla de la localidad boliviana de Macha, investigadores encontraron dos antiguas banderas ligadas a las campañas militares de Manuel Belgrano. Uno de esos estandartes presenta una variante poco conocida: los colores invertidos respecto a la bandera argentina actual, con una franja blanca arriba y celeste en el centro.
Estas banderas fueron escondidas tras la derrota del Ejército del Norte en la Batalla de Ayohuma, con el fin de protegerlas de la captura por las fuerzas enemigas. Con el tiempo, una de ellas fue trasladada a Argentina, donde fue preservada en el Museo Histórico Nacional. La otra sigue bajo custodia boliviana, dado que Bolivia considera que este símbolo forma parte de su propia historia de independencia.
Las investigaciones señalan que durante las luchas en el Alto Perú coexistieron diferentes modelos de banderas entre las fuerzas revolucionarias, lo que explica la presencia de esta versión blanca-celeste-blanca sin que se la considere una anomalía. Este diseño tuvo además un eco local: en 2010, la provincia argentina de Tucumán adoptó esta variante como símbolo provincial en homenaje a Belgrano y a la batalla que libró allí en 1812.
El hallazgo aporta un valioso testimonio sobre la diversidad y complejidad de los símbolos patrios en los inicios de la independencia argentina. La bandera con colores invertidos suma una nueva dimensión a la historia visual del proceso emancipador que permaneció oculta por décadas hasta ser redescubierta.