Dos voces reconocidas del pensamiento marxista argentino, con un pasado común en la militancia revolucionaria, han intercambiado visiones sobre la capacidad de transformar el presente para generar un futuro político. La conversación se inició a partir de una entrevista con Miguel Benasayag, filósofo y ex militante del ERP, que motivó una respuesta crítica de Pedro Cazes Camarero, también ex combatiente y periodista. Ambos comparten experiencias pero difieren en sus valoraciones sobre las herramientas para disputar el poder.
Benasayag, radicado en Francia y vinculado al autonomismo, propone una mirada que tensiona la confrontación directa con el poder mayoritario, alineándose con ciertos planteos contemporáneos europeístas que se distancian de modelos tradicionales de toma del poder. En cambio, Cazes Camarero expresa escepticismo respecto a estas posturas, señalando la necesidad de litigios frontalmente políticos, con ejemplos de líderes que encarnan esta disputa en África.
El diálogo entre ambos dirigentes encarna las tensiones entre generaciones y estrategias políticas dentro de las izquierdas actuales. Ambos están vinculados a los movimientos revolucionarios de los años setenta y al contexto de optimismo frente a los procesos descolonizadores y de movimientos sociales que apostaban a girar el mundo hacia la izquierda. Sin embargo, sus debates reflejan la crisis y las dificultades para proyectar un futuro político ante los nuevos desafíos globales y locales.
Además, Benasayag se ha dedicado a fomentar el diálogo intergeneracional mediante su trabajo con colectivos jóvenes como Malgré Tout, que intenta amalgamar las perspectivas de aquellos que vivieron épocas de confrontación intensa con las nuevas generaciones que enfrentan un panorama político más fragmentado y amenazante. Este enfoque es parte de su obra reciente, donde explora el rol del presente como espacio clave para la transformación social.
Por su parte, Cazes Camarero insiste en la importancia de la disputa político-militar como vía para la emancipación, contrastando con las propuestas que evaden la confrontación directa y alertando sobre los costos de resignar ese tipo de estrategias ante el avance de fuerzas conservadoras y autoritarias.
Esta discusión abre un espacio reflexivo crucial sobre las posibilidades y limitaciones de las izquierdas en construir alternativas políticas que tengan peso efectivo y proyección en la realidad, más allá de los aprendizajes del pasado y las utopías horizontales contemporáneas.