En un homenaje a su antigua escuela, la vicepresidenta Victoria Villarruel respaldó el reclamo de los docentes y solicitó una retribución acorde a la relevancia de su labor. Al recordar su paso por el Instituto Social Militar Dámaso Centeno, resaltó el compromiso y dedicación de quienes se dedican a la enseñanza como un motor fundamental para el futuro del país.
La función educativa, afirmó Villarruel, merece reconocimiento y respeto, además de condiciones salariales que reflejen su impacto social. Sus declaraciones se difundieron en un momento marcado por tensiones entre el Gobierno, las universidades y gremios docentes, en el marco de la vigencia de la Ley de Financiamiento Universitario y el debate sobre el presupuesto destinado a la educación pública.
En particular, el pronunciamiento se produjo semanas después de que la Corte Suprema rechazara un recurso del Poder Ejecutivo y confirmara una medida cautelar que obliga a cumplir con la financiación establecida para las universidades nacionales. Esta situación mantiene vivo el reclamo por mejores salarios y recursos para docentes y no docentes.
Aunque Villarruel no se pronunció sobre aspectos puntuales del conflicto judicial ni cuestionó al Gobierno directamente, su postura fue interpretada como un apoyo al sector educativo en un contexto de reclamos y discusiones sobre la inversión estatal en educación.
El mensaje también reaviva el debate público sobre la responsabilidad del Estado en garantizar condiciones adecuadas para los trabajadores de la educación, un tema que permanece vigente en la agenda política y que afecta directamente la calidad del sistema educativo nacional.