La nueva generación de la Toyota Hilux que se fabricará en Zárate durante los próximos años comenzó a revelarse con sus primeros detalles. El modelo, que lleva tres décadas en producción en la planta local, mantiene en su estrategia comercial una versión base enfocada en trabajadores y empresas que necesitan una herramienta confiable por encima de prestaciones de confort.
A diferencia de las variantes equipadas con tecnología avanzada y sistemas de electrificación, la configuración de entrada prescinde deliberadamente de elementos de refinamiento. Elementos sin pintar, terminaciones en negro, ausencia de detalles cromados y llantas oscuras conforman una impronta claramente funcional. El portón trasero recupera un detalle histórico con la inscripción "TOYOTA" estampada directamente en chapa, reforzando su perfil de herramienta de trabajo.
En el interior, la lógica se repite. Tapizados de tela, comandos básicos y menor presencia de sistemas digitales definen un habitáculo pensado para el uso intensivo. La climatización funciona de forma manual y la pantalla multimedia es de reducidas dimensiones, complementada con un display digital de 7 pulgadas, inferior al de las versiones más completas.
Mecánicamente, esta versión mantiene el motor 2.8 turbodiésel que ya probó su desempeño en la gama actual. Entrega 204 CV y un torque de hasta 500 Nm. Los usuarios pueden elegir entre transmisión manual o automática de seis marchas, con configuraciones 4×2 y 4×4. Los números clave para actividades laborales son: capacidad de carga de 1.000 kg y remolque de hasta 3.500 kg.
Simultáneamente, la marca avanza en nuevas tecnologías para las variantes superiores. La nueva generación contempla sistemas microhíbridos de 48V, una versión completamente eléctrica con batería de 59,2 kWh y hasta 257 km de autonomía, además de otros desarrollos electrificados.