La novela juvenil De qué nos reíamos cuando todo estaba bien, de Verónica Sukaczer, propone un enfoque distinto sobre el bullying al mostrar cómo un joven víctima puede convertirse en agresor. La historia sigue a Jeremías y Albano, dos amigos que, tras mudarse a la ciudad para terminar la secundaria, enfrentan la indiferencia y el rechazo de sus compañeros.
Mientras Albano abandona la escuela ante la presión, Jeremías resiste pero descubre que el sufrimiento no lo fortalece, sino que lo lleva a imitar a sus propios agresores. En su búsqueda de una víctima, inicia un ciclo de violencia que le provoca un despertar emocional cuando la escuela lo envía a la biblioteca como castigo. Allí conoce a alguien que lo ayuda a reconocer el cambio que ha vivido.
El libro, dividido en nueve capítulos que comienzan con onomatopeyas de la risa en diferentes idiomas, utiliza ese recurso como metáfora de la fachada que protege frente al dolor, hasta que la máscara se rompe. Cada capítulo incluye epígrafes reflexivos, como uno del poeta Roberto Juárroz que invita a abrir un espacio entre la palabra y el silencio, mostrando la importancia del diálogo en la experiencia del protagonista.
Más allá de retratar el acoso escolar, la novela señala que la violencia asociada a esta problemática excede las paredes del aula y se manifiesta en diversos ámbitos como las redes sociales, la política y las relaciones familiares. Así, el texto invita a pensar el bullying como un fenómeno social complejo y multifacético.
Este título puede funcionar como una herramienta valiosa para docentes, familias y jóvenes interesados en dialogar sobre la violencia en la escuela y sus repercusiones más amplias, aportando una mirada psicológica profunda y un uso innovador del lenguaje.

