La Escuela Laboral N° 5 de Ingeniero Huergo cumplió 23 años y aprovechó la ocasión para visibilizar nuevamente su necesidad de tener un edificio propio. Actualmente, comparte instalaciones con la Escuela Especial 15, situación que limita su funcionamiento y afecta la identidad de la comunidad educativa.
Con alrededor de 75 estudiantes con discapacidad provenientes de distintas localidades de la región, la escuela ofrece talleres laborales además de apoyo pedagógico. Muchos de sus alumnos provienen de escuelas especiales o realizan trayectorias complementarias con escuelas secundarias y centros de educación media nocturna. La falta de espacio ha generado reformas en la organización de horarios, recreos y el uso del comedor, que debe funcionar en múltiples turnos para evitar el cruce de estudiantes entre ambas instituciones.
La directora del establecimiento, Magalí Calvo, manifestó que la necesidad de un edificio propio acompaña a la escuela desde su fundación y que la convivencia con otra institución dentro del mismo edificio “atenta contra la visibilidad y la identidad” de la escuela laboral. En 2023, la licitación para la construcción del nuevo edificio generó expectativa en la comunidad, pero la obra no comenzó y no hubo novedades posteriores.
Esta escuela cumple un papel clave en la zona este del Alto Valle, a diferencia de otras escuelas laborales de la región que funcionan dentro de escuelas especiales como unidades laborales. En Ingeniero Huergo, la institución funciona de forma independiente, requisito que recalca la importancia de contar con sus propios espacios.
La convivencia espacial con la Escuela Especial 15 implica que, en algunos días, clases de apoyo se dictan en espacios no diseñados para la enseñanza, como el comedor, situación que refleja la insuficiente infraestructura. La institución sigue solicitando la asignación de un edificio destinado exclusivamente a su actividad, para mejorar el desarrollo cotidiano y fortalecer la identidad de sus estudiantes.

