La renuncia de Mercedes Sanguinetti a la Secretaría de Educación, Cultura y Trabajo de San Isidro generó un nuevo foco de debate en torno a la administración de los recursos públicos destinados a la educación. La consejera escolar Julieta Smulewic denunció que las partidas presupuestarias no se reflejan en mejoras reales para las escuelas provinciales del distrito, mientras que las instituciones municipales reciben un apoyo mucho más destacado.
En particular, las críticas se centran en el manejo del Fondo de Financiamiento Educativo, que dispone de una asignación mensual que supera los 500 millones de pesos. Según Smulewic, gran parte de esos fondos no llegan a mejorar la infraestructura ni los programas de las escuelas estatales, que cuentan con contribuciones mínimas y puntuales, como la entrega de tubos de iluminación y lavandina, insuficientes para cubrir las necesidades educativas.
Este patrón de distribución, según la consejera, no es nuevo y se mantiene desde gestiones anteriores, con una marcada diferencia en el trato entre escuelas provinciales y municipales. La continuidad de esta política fue cuestionada como un problema estructural que afecta la calidad educativa y profundiza la desigualdad en el sistema. La renuncia de Sanguinetti se inscribe en un momento de reorganización interna del Ejecutivo local, que aún no definió quién reemplazará al área ni cómo se modificarán las estrategias actuales.