La tragedia causada por los terremotos que sacudieron la zona norte de Venezuela dejó un saldo fatal de más de 1.400 personas fallecidas, según informó el Parlamento del país. El fenómeno sísmico, uno de los más graves en la historia venezolana, afectó especialmente al estado La Guaira, donde se concentran gran parte de los daños y búsqueda de víctimas.
Las autoridades también reportaron que más de 3.000 personas resultaron heridas y que cerca de 13.000 familias sufrieron daños en sus viviendas. En total, 774 edificios presentaron daños, de los cuales casi 190 colapsaron completamente y más de 580 sufrieron daños parciales. Entre las estructuras afectadas se encuentran hospitales, centros comerciales y otras construcciones esenciales.
La emergencia aún continúa debido a la gran cantidad de desaparecidos, lo que mantiene activa la búsqueda en las zonas afectadas. La respuesta gubernamental incluyó la habilitación de una línea telefónica de apoyo psicológico para quienes experimentan estrés postraumático y una plataforma digital para registrar personas desaparecidas, aunque las cifras oficiales de estos casos aún no se han difundido.
Los operativos de rescate cuentan con la colaboración internacional y local. Más de 2.600 rescatistas extranjeros trabajan junto a especialistas caninos y con equipamiento variado. A esto se suman miles de voluntarios que se han sumado para apoyar en las tareas de remoción de escombros y ayuda a damnificados, concentrándose en los puntos más críticos como La Guaira.
En materia financiera, la Corporación Andina de Fomento (CAF) anunció un fondo de hasta 200 millones de dólares para respaldar la recuperación y reconstrucción del país tras el desastre natural, un paso clave para enfrentar las consecuencias económicas y sociales del sismo.