Las subas en los alquileres registraron incrementos muy superiores a la inflación en varias regiones de Argentina, según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) y reportes de Inquilinos Agrupados. Estas cifras contradicen la reciente afirmación del presidente, quien aseguró que los precios de los alquileres cayeron un 30% en términos reales desde la derogación de la Ley de Alquileres.
El Indec informó una inflación interanual de alrededor del 32%, mientras que el aumento de los alquileres superó ampliamente ese porcentaje en distintas zonas: en el Gran Buenos Aires fue del 50,7%, en la región Pampeana 64,1%, en el Noreste alcanzó el 80,9%, en el Noroeste un 81,6%, en Cuyo un 59,7% y en la Patagonia llegó al 87,4%. En algunas áreas, los incrementos duplicaron o incluso triplicaron el índice de precios al consumidor, poniendo en jaque la posibilidad de acceso a la vivienda para muchos inquilinos.
Desde Inquilinos Agrupados advirtieron que esta disparidad entre la inflación y los aumentos en los alquileres genera una «situación crítica» para los hogares que dependen del mercado inmobiliario. Su representante advirtió que los contratos se vuelven cada vez más inestables y los aumentos se producen con una frecuencia de dos a tres meses, superando la evolución salarial, lo que termina vulnerando el presupuesto familiar y poniendo en riesgo la continuidad en las viviendas arrendadas.
El análisis también señala que la modificación del régimen legal mediante el Decreto de Necesidad y Urgencia 70/2023, que derogó partes de la anterior Ley de Alquileres, no ha logrado contener la escalada de precios. Por el contrario, la oferta de inmuebles en alquiler se habría duplicado pero sin reflejarse en una baja real de los valores.
Así, la brecha entre lo comunicado desde el oficialismo y la realidad que enfrentan miles de hogares aumenta las demandas para revertir las condiciones del mercado. Los aumentos acelerados y la mayor precariedad en los contratos fomentan la fragilidad habitacional en todo el territorio, un fenómeno que preocupa cada vez más a las organizaciones de defensa de los derechos de los inquilinos y a especialistas en vivienda.

