El aumento de los precios en Francia afectó especialmente al sector energético, cuya inflación interanual llegó al 16,8% en mayo, impulsada principalmente por un incremento en el costo del gas. Como consecuencia, los precios al consumo se elevaron un 2,4% en el mismo período, superando el 2,2% registrado en abril, según datos provisionales del INSEE (Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos).
Además, los servicios registraron una aceleración en sus precios, con un aumento del 2% anual, mientras que los alimentos mantuvieron un crecimiento constante del 1,2%. El índice armonizado de precios al consumo (IPCA), que se utiliza para comparar la inflación en la zona euro, subió un 2,8% interanual en mayo, evidenciando una presión inflacionaria más intensa que el mes anterior.
Este contexto inflacionario impactó directamente el consumo de los hogares. En abril, el gasto de los franceses retrocedió un 0,5% respecto al mes anterior y un 0,4% en comparación con el mismo mes del año pasado. La bajada se atribuyó a la menor demanda de combustible y calefacción, influenciado por las temperaturas altas durante ese mes.
Ante esta situación, los consumidores adoptaron estrategias defensivas para proteger su poder adquisitivo. Según un estudio del Crédoc (Centro de investigación para el estudio y la observación de las condiciones de vida), los franceses redujeron la frecuencia de sus viajes al supermercado y optaron por comprar menos marcas, concentrando sus compras en productos esenciales.
En línea con este comportamiento, responsables de cadenas como Mousquetaires/Intermarché observaron un fenómeno de acaparamiento de ciertos productos básicos, como la pasta, no por temor a la escasez sino para evitar desplazamientos frecuentes.
A pesar de la presión sobre el consumo, el mercado de alimentos mostró cierta resiliencia. Datos de la consultora Kantar Worldpanel indicaron que, entre enero y abril, el volumen de ventas de alimentos y bebidas creció un 1% en comparación con el mismo período del año anterior, mientras que el aumento para los bienes de consumo masivo fue del 0,4%.
Por último, la prolongación del conflicto en Oriente Medio genera incertidumbre en los costos logísticos y energéticos, circunstancias que podrían afectar la dinámica comercial entre supermercados y proveedores, repercutiendo en la estructura de precios para los consumidores.

