La actividad metalúrgica argentina sufrió una caída significativa en mayo, con una producción que retrocedió un 5,1% en comparación con el mismo mes del año anterior, y una utilización de la capacidad instalada que alcanzó un mínimo histórico desde el inicio de la pandemia. El sector funciona hoy con menos del 40% de sus máquinas en operación, nivel que solo se había observado durante la cuarentena estricta de 2020.
Este descenso no es un hecho aislado, sino parte de una tendencia negativa que acumula una contracción del 6% en los primeros cinco meses de 2026. La caída se refleja también en la disminución del 1,4% con respecto a abril, lo que confirma una persistente baja en la producción metalúrgica que impacta transversalmente en casi toda la industria.
El grado de paralización es alarmante: seis de cada diez máquinas están inactivas, lo que evidencia un alto nivel de ociosidad. El sector atraviesa una contracción generalizada, ya que siete de los ocho rubros relevados registraron retrocesos interanuales. El único con un ligero crecimiento fue el segmento de carrocerías, remolques y semirremolques, con un aumento del 1,9%.
Entre las áreas más golpeadas se encuentra la fundición, que cayó casi un 9% interanual y acumula un descenso cercano al 14% en medio año. Este segmento es clave para toda la cadena productiva metalúrgica, ya que su desempeño marca el ritmo de sectores relacionados. También sufrieron retrocesos maquinaria agrícola (-8,6%), bienes de capital (-6,8%) y equipamiento médico (-6,3%).
La caída no se limita a una zona particular: las provincias principales del sector metalúrgico presentaron bajas simultáneas, con Buenos Aires (-5,9%), Santa Fe (-5,1%) y Córdoba (-4,1%) liderando las caídas. El fenómeno es generalizado y sugiere dificultades estructurales en la industria a nivel nacional.
En cuanto a las perspectivas, la mayor parte de las empresas no espera mejoras en la producción a corto plazo. Siete de cada diez compañías pronostican que sus niveles se mantendrán sin cambios en los próximos meses, mientras que solo una pequeña minoría confía en una recuperación, lo que refleja un panorama complicado para el sector.