Las exportaciones del sector forestoindustrial argentino registraron aumentos significativos en los últimos meses, pero esta dinámica no se traduce en un mejor escenario para las empresas de Misiones, núcleo principal de la industria maderera nacional. A pesar de la expansión internacional y la inauguración de nuevos mercados, las firmas locales alertan que venden al costo, con márgenes cada vez más estrechos y una crisis que golpea principalmente al mercado interno.
Según datos oficiales, las exportaciones de productos de madera, papel, cartón y taninos consolidaron su presencia en decenas de nuevos mercados, destacándose crecimientos relevantes hacia países como India, Estados Unidos, Vietnam y China. Por ejemplo, las ventas de madera aserrada aumentaron un 30% en volumen, mientras que las colofonias y maderas perfiladas mejoraron un 17% y 15%, respectivamente. Sin embargo, esta mejora en el exterior contrasta con la desaparición casi total del consumo interno, un factor que afecta la viabilidad económica de las industrias locales.
Los empresarios del sector coinciden en que la estabilidad cambiaria impuesta por el Gobierno, con un dólar que actúa como ancla para controlar la inflación, presenta un obstáculo para competir con los países vecinos como Brasil, Paraguay y Uruguay, donde la moneda local se deprecia más rápidamente. Esta situación, sumada al aumento de los costos energéticos, limita la rentabilidad y reduce las posibilidades de crecimiento. En lugar de mejorar, la industria maderera de Misiones se ve obligada a buscar mercados internacionales para sobrevivir, incluso a precios que no cubren sus costos.
Los sectores empresariales advierten que muchas empresas medianas y pequeñas iniciaron exportaciones como un recurso ante la caída del consumo local. Sin embargo, las operaciones en el exterior están lejos de ser rentables y se convierten en una salida para mantener la estructura productiva operativa, más que en una fuente de beneficios reales. Según representantes locales, las exportaciones crecieron porque el mercado interno prácticamente desapareció, y la actividad en los aserraderos se mantiene por la necesidad más que por la ganancia.
Este panorama revela una paradoja: mientras que los organismos nacionales y responsables de agricultura y comercio celebran el desempeño exportador del país, la realidad en el corazón forestal argentino muestra una crisis profunda marcada por condiciones macroeconómicas y de mercado que dificultan el sostenimiento de la industria. El futuro del sector dependerá en gran medida de ajustes que permitan recuperar la competitividad interna y reducir los costos que asfixian a los productores locales.