La economía argentina evidenció un comportamiento errático y una tendencia a la baja durante los primeros meses de 2026, marcando un desempeño peor que en 2025, según el último reporte del Banco Provincia. Este deterioro se explica por la caída simultánea del salario real, la disminución del empleo registrado y la contracción del crédito, combinados con un contexto de apreciación cambiaria y mayor competencia de productos importados.

El informe detalla que el salario real privado registrado disminuyó un 5% entre agosto del año pasado y marzo de este año, mientras que el sector público perdió 4,5% en ese mismo período. Además, la destrucción de empleos asalariados alcanzó a 120.000 personas, repartidas entre trabajadores privados y públicos. Aun con la incorporación de 85.000 monotributistas, la pérdida neta en masa salarial limita el consumo y afecta la demanda interna. Además, el crédito a empresas y familias cayó un 4,5% de enero a mayo, lo que refleja una retracción en la capacidad financiera del sector privado.

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La morosidad también se incrementó, con un aumento de personas en situación irregular pasando de 4,8 millones en julio del año pasado a 6,8 millones en marzo de 2026, situación que agrava la demanda privada y profundiza la crisis económica.

Desde la oferta, la apreciación del tipo de cambio real durante el primer semestre del año, que se redujo en casi un 13%, junto a la flexibilización en la importación de bienes finales, impulsaron una mayor competencia externa que afectó sectores clave como la industria. El Indice de Producción Industrial retrocedió aproximadamente un 2%, mientras que la actividad en la construcción cayó incluso más, alrededor de un 4%. Estas cifras reflejan la contracción del mercado interno frente a un escenario global y local complejo.

El informe también subraya que la economía experimentó diferentes fases en los últimos dos años y medio: una caída acelerada en 2024, seguida por un rebote fino hasta febrero de 2025 y un estancamiento extendido hasta finales de ese año. Desde diciembre, el panorama cambió hacia una fase de oscilación con tendencia decreciente, donde tanto factores de oferta como de demanda inciden en el deterioro.

El estimador mensual de actividad económica (EMAE) mostró altibajos en el comienzo de 2026: creciendo en diciembre, bajando en enero y febrero, y recuperándose en marzo. Sin embargo, los datos más recientes sugieren una caída en abril y señales mixtas en mayo, lo que mantiene la incertidumbre respecto a la evolución económica a mediano plazo.

En síntesis, el informe del Banco Provincia evidencia un panorama donde la combinación de menores ingresos reales, pérdida de empleo, reducción del crédito y tipo de cambio apreciado afectan en conjunto la capacidad de consumo y la producción nacional, configurando un año más débil que el anterior.