La Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) ofrece un régimen especial que habilita a personas con discapacidad a acceder a la jubilación antes de la edad legal establecida. Este beneficio está destinado a quienes tienen dificultades físicas o mentales que limitan su capacidad laboral, permitiendo su retiro a los 45 años para empleados en relación de dependencia o a los 50 años para autónomos y monotributistas.

Para ser elegible, se exige un grado de discapacidad igual o superior al 33%, certificado por profesionales o instituciones autorizadas. Además, esta discapacidad debe ser constante y no un estado transitorio. Otro requisito fundamental consiste en contar con al menos 20 años de servicios con aportes registrados, y que la condición de discapacidad haya persistido durante la última década antes de solicitar la jubilación anticipada.

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El cálculo del haber jubilatorio varía entre el 50 y el 70% del ingreso promedio registrado en los últimos cinco años, dependiendo del tipo de aportante. Esto busca equilibrar la asignación con la trayectoria laboral y la condición particular de cada solicitante.

El trámite debe iniciarse de forma presencial en las oficinas de ANSES con turno previo. Entre la documentación requerida figuran el Documento Nacional de Identidad (DNI), formularios específicos para declarar servicios, remuneraciones y discapacidad, además de certificados médicos que acrediten el grado de discapacidad.

Este régimen especial funciona como un mecanismo de protección social para quienes, por sus condiciones, enfrentan barreras para mantenerse en actividad hasta la edad tradicional de retiro, que para mujeres es de 60 años y para hombres de 65.