Las exportaciones lograron un nivel histórico durante abril, con un ingreso total que superó los 8.900 millones de dólares, impulsadas principalmente por el sector energético. Este último registró ventas externas por 1.554 millones de dólares y un superávit sectorial cercano a los 1.400 millones, aportando estabilidad al mercado cambiario en las últimas semanas.

Sin embargo, este dinamismo exportador también tiene un efecto adverso sobre la economía interna. El aumento de los precios del petróleo y sus derivados motivó una suba del 5,2% en la inflación mayorista solo en abril, atribuyéndose el 85% de esta al sector energético. Este encarecimiento se traslada a insumos, transporte y productos finales, impactando directamente en la cadena de costos.

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Esta presión inflacionaria ya se reflejó en la actualización de precios de productos esenciales, donde algunas grandes empresas alimenticias aumentaron sus tarifas entre un 4% y un 17% en las últimas semanas. Aún se espera que parte de este traslado de costos llegue a los consumidores, lo que podría aliviar temporalmente la tensión, pero con efecto acumulativo.

Para intentar mitigar este panorama, el Gobierno reforzó la política monetaria para limitar la emisión y postergó el ajuste del impuesto a los combustibles, además de sostener subsidios más altos para el consumo de gas en viviendas. Estas medidas buscan frenar la inflación sin perjudicar abruptamente la demanda.

No obstante, el sector industrial se mantiene vulnerable ante estos cambios. La reciente aprobación del recorte del régimen de Zonas Frías reducirá subsidios y afectará a casi tres millones de usuarios, aumentando sus costos del servicio energético. Paralelamente, la despedida de la planta Adient en Santa Fe evidencia dificultades de la industria nacional para competir en un contexto con aumento de costos y fluctuaciones en otros sectores.

La combinación entre el fortalecimiento exportador y la fragilidad del consumo y producción internos presenta un desafío complejo. Mantener el equilibrio entre la generación de divisas y la contención de la inflación será clave para evitar que los beneficios se concentren en pocas áreas mientras se profundizan las dificultades en otras.