El avance del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) prepara a Argentina para un salto en su capacidad exportadora de petróleo. Está previsto que el proyecto comience la puesta en marcha en los últimos meses del año, con el objetivo de cargar los primeros buques a comienzos de 2027. Esta infraestructura responderá al creciente ritmo de producción en la Cuenca Neuquina, que actualmente extrae unos 656.000 barriles diarios y crece aproximadamente 140.000 barriles anuales.

La obra de VMOS contempla un oleoducto de 437 kilómetros que conecta Allen, punto de concentración de la producción, con Punta Colorada en Río Negro, donde se instalará una terminal de exportación equipada con seis tanques de 750.000 barriles cada uno. Además, contará con un sistema de monoboyas para facilitar la carga de buques de gran porte, lo que mejorará la competitividad en los mercados internacionales, especialmente en Asia, destacaron responsables del proyecto.

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En una primera fase, el oleoducto transportará 180.000 barriles diarios, pero su capacidad nominal llegará a 550.000 barriles diarios en la segunda mitad de 2027. Esto permitirá acompañar el crecimiento de Vaca Muerta por aproximadamente cuatro años más y prácticamente duplicar el tamaño de la industria petrolera de la región.

El volumen máximo de exportación que gestionará VMOS representa ingresos potenciales cercanos a US$ 15.000 millones anuales, calculados con un precio referencial de US$ 70 por barril. Este flujo tendrá un impacto significativo en la recaudación fiscal tanto nacional como provincial y será fundamental para ampliar la entrada de divisas al país.

VMOS es una empresa que agrupa a nueve socios –entre los que se encuentran YPF, Pluspetrol, Pan American Energy, Pampa Energía, Chevron, Shell, Tecpetrol, Vista y G&P– y fue creada en enero de 2025 exclusivamente para ejecutar y operar esta obra luego de que hasta ese momento el proyecto estuviera liderado por YPF.

La inversión total requerida para la construcción y puesta en marcha del oleoducto alcanza aproximadamente los US$ 3.000 millones, una apuesta estratégica para mantener el ritmo de crecimiento de la producción y evitar que la logística se transforme en un obstáculo para consolidar a Vaca Muerta como epicentro energético.