La inversión inmobiliaria en la Patagonia, especialmente en zonas como Bariloche y Neuquén, exhibe un comportamiento más activo que en otras regiones de Argentina. Según Sebastián Sosa, presidente y cofundador de Remax Argentina y Uruguay, el mercado en esta región supera la media nacional en facturación y volumen de operaciones, manteniéndose dinámico incluso en un contexto de estabilidad económica general.
El mercado inmobiliario argentino atraviesa un periodo de estabilidad tras una etapa anterior marcada por caídas en el valor del metro cuadrado y la reducción de préstamos hipotecarios. Durante los últimos meses, la actividad se mantiene constante aunque sin un crecimiento acelerado. La euforia inicial generada por la apertura al crédito y el aumento en los precios se detuvo luego con la suba de las tasas de interés y los requisitos más estrictos de los bancos, que comenzaron a limitar el acceso a préstamos.
En cuanto al perfil de los compradores actuales, predominan los inversores cautelosos y bien informados que buscan preservar su capital. Este comportamiento refleja una mayor prudencia respecto a inversiones anteriores, donde el contexto económico motivaba decisiones más arriesgadas. Paralelamente, los propietarios intentan trasladar al valor de sus propiedades incrementos en costos cotidianos, como el aumento notable en precios de alimentos, pero enfrentan la realidad de un mercado que no reembolsa esas subas en el valor del metro cuadrado.
Sosa sostiene que, a pesar de la percepción de estancamiento, el valor del metro cuadrado en Argentina sigue siendo bajo si se considera objetivamente. Sin embargo, la ausencia de una demanda que pague precios elevados frena una revalorización significativa. Esta situación refleja la búsqueda de un nuevo equilibrio en el mercado, que compagine la estabilidad con la expectativa de reactivación.
La restricción crediticia, que se intensificó el año pasado con tasas más elevadas y mayores exigencias bancarias, condiciona la dinámica del mercado. Los bancos adoptan un perfil más selectivo para otorgar préstamos, lo que limita a algunos sectores acceder a financiamiento hipotecario y modera la demanda.

