El Grupo Neuss ha dado un paso decisivo para obtener el 50% del control de la concesión de la Hidrovía, un activo estratégico para la logística y el comercio exterior argentino. La maniobra se apoya en una alianza con la empresa belga Jan de Nul, concesionaria desde 1995, y en una cláusula poco transparente que permitiría a los Neuss y a la familia Román, conocidos en el sector como actores locales, compartir el negocio.
Este avance se da en el marco de una licitación con pliegos diseñados para limitar la competencia, especialmente descartando la participación de empresas chinas. El ajuste en los términos del contrato ha generado suspicacias y se perfila como el próximo foco de controversia política y judicial para el gobierno libertario encabezado por Javier Milei.
El Grupo Neuss ha crecido rápidamente desde la llegada de la nueva administración, consolidando un imperio que controla sectores clave de la energía y la logística del país. Su expansión incluye la adquisición y control de empresas vinculadas a la generación, transporte y distribución energética, lo que expertos advierten podría configurar una situación cercana a un monopolio.
Además, el holding está presente en otros activos estratégicos: ha mostrado interés en Aguas y Saneamiento Argentina (AySA) y en el ferrocarril Belgrano Cargas, dos sectores que el Estado cede bajo la política de privatizaciones recientes. Esta expansión acelerada ha captado la atención no solo de actores locales sino también de organismos internacionales como la DEA, que monitorea la transparencia del proceso y la participación de socios ocultos.
La creciente concentración de la logística y la energía en manos de un mismo grupo empresarial plantea interrogantes sobre la competencia y la regulación en áreas claves para la economía nacional. Las maniobras en torno a la Hidrovía, vital para la exportación y la conexión con mercados internacionales, marcarán un capítulo clave en el control de recursos y servicios públicos durante el gobierno actual.

