El Ejecutivo nacional oficializó un ajuste cercano a los $3 billones en el Presupuesto 2026 para asegurar el cumplimiento de la meta de superávit fiscal frente a organismos internacionales. Esta decisión, firmada por el jefe de Gabinete y el ministro de Economía, implica recortes significativos en áreas clave como subsidios, energía, infraestructura, educación y salud.
Dentro de esta revisión se destaca el aumento de fondos destinados a la seguridad social, especialmente dirigidos a la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses). Se incrementó en $500.000 millones el techo para el pago de deudas previsionales resultantes de sentencias judiciales y acuerdos, que ahora alcanzan los $712.288 millones para el ejercicio en curso. Además, se autorizó un refuerzo de $162.000 millones para financiar el Plan de Retiros de Voluntad Recíproca en la Anses, destinado a reducir la planta de personal mediante desvinculaciones voluntarias.
En paralelo, el recorte más significativo afectó a las Obligaciones a cargo del Tesoro, con una poda de $1,47 billones que responde a la reducción de subsidios en servicios públicos. Otros sectores recibieron ajustes profundos en sus partidas presupuestarias:
- Energía: recortaron $359.497 millones del programa de Uso Racional y Eficiente de la Energía.
- Infraestructura: el programa de Desarrollo del Deporte perdió $320.671 millones, mientras que obras viales como la repavimentación de la Ruta Nacional 38 vieron disminuciones por $97.104 millones.
- Educación y Salud: se redujo el Fondo de Compensación Salarial Docente en $78.711 millones y el programa de tratamiento del cáncer perdió $63.021 millones.
Entre las medidas administrativas, se oficializó el traspaso de agentes entre carteras, incluyendo la transferencia de ocho empleados de la Jefatura de Gabinete al Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado. Asimismo, se fortaleció el presupuesto del Consejo de la Magistratura con un aumento de $115.194 millones, destinados mayormente a gastos de personal para garantizar su funcionamiento.
Con estos ajustes, el Gobierno reafirmó un rumbo de contención del gasto público y elevó la proyección de superávit fiscal en más de $3 billones, consolidando el compromiso con la disciplina fiscal durante 2026.

