El Fondo Monetario Internacional (FMI) reconoció los avances que logró Argentina en materia fiscal y en la reducción de la inflación, aunque alertó sobre la necesidad de flexibilizar el cepo cambiario y aprobar reformas profundas para consolidar la estabilidad económica. Tras la segunda revisión del crédito por US$20.000 millones, el organismo validó el programa vigente y destacó la magnitud del ajuste fiscal inicial, calificándolo como uno de los mayores a nivel internacional.
El informe técnico del FMI resaltó que la combinación de corrección de precios relativos, eliminación de controles, liberalización comercial y fiscal y políticas de desinflación contribuyó a desacelerar la inflación más rápido que en crisis anteriores. Además, valoró la decisión del Gobierno de respetar los compromisos de deuda y fomentar el blanqueo de capitales, acciones que mejoraron la confianza institucional y facilitaron la atracción de inversiones.
En sus proyecciones para el corto plazo, el FMI calculó un crecimiento económico moderado, estimando que el Producto Interno Bruto aumentará alrededor de 3,5% y la inflación se ubicará cerca del 25% anual. También anticipó una tasa de desempleo de poco más del 7% y un superávit fiscal primario cercano al 1,4% del PBI. Pese a estos números alentadores, el organismo planteó que la estabilización lograda aún no garantiza la sostenibilidad financiera del país.
Entre las prioridades señaladas, el Fondo subrayó la urgente necesidad de ampliar las reservas internacionales, mejorar la consistencia del régimen cambiario y concluir reformas estructurales en los ámbitos tributario y previsional. Estas medidas son vistas como indispensables para evitar desequilibrios futuros y fomentar un crecimiento económico sostenido. De esta manera, el FMI insistió en la importancia de avanzar con una agenda que reduzca las restricciones al comercio y al movimiento de capitales.
En síntesis, el documento del FMI reconoce los logros iniciales del gobierno en materia económica pero advierte que sin una mayor apertura del mercado cambiario y la implementación de reformas clave, los riesgos para la sostenibilidad del modelo permanecerán vigentes.

