El Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó la segunda revisión técnica del acuerdo con Argentina y habilitó el ingreso inmediato de mil millones de dólares a las reservas del Banco Central. Esta decisión reafirma el respaldo financiero y político al programa económico implementado por el gobierno de Javier Milei y el ministro de Economía Luis Caputo.
En su comunicado oficial, el organismo destacó los avances en reformas fiscales, laborales y comerciales que, según señaló, mejoraron la confianza de los mercados y permitieron fortalecer la acumulación de reservas internacionales. Sin embargo, admitió que el desempeño del plan fue «desigual» hacia el cierre de 2025 y que no se alcanzó la meta original de reservas netas pactadas.
La directora gerente del FMI valoró la orientación «pro mercado» del programa, aunque planteó nuevas exigencias para el Ejecutivo nacional. Entre ellas se encuentran:
- Reducción adicional en los subsidios energéticos.
- Implementación de una reforma tributaria.
- Ajustes en el sistema previsional.
- Profundización del recorte en el gasto público a nivel provincial y municipal.
- Continuar con la contención del gasto discrecional.
- Garantizar un acceso sostenible a los mercados internacionales de deuda.
El FMI también valoró la política del Banco Central para la compra de divisas, que acumula más de 8.800 millones de dólares en lo que va del año mediante acuerdos con bancos, empresas y organismos estatales. Indicó la necesidad de acelerar esas operaciones y mantener la flexibilidad cambiaria para robustecer las reservas y reducir el riesgo país, especialmente en un contexto internacional que definió como complejo y volátil.
A pesar del explícito respaldo al rumbo económico, los directores del Fondo señalaron la persistencia de vulnerabilidades estructurales en la economía argentina. Destacaron que la incertidumbre política influyó negativamente en el crecimiento y el control de la inflación durante 2025, y remarcaron la urgencia de sostener el ajuste fiscal para cumplir con las obligaciones de deuda y recuperar acceso al financiamiento externo.
Mientras el mercado financiero reaccionó positivamente al nuevo desembolso, el efecto social del programa se mantiene visible en el deterioro del consumo, el empleo y el poder adquisitivo de una parte significativa de la población.

