El dólar oficial en el Banco Nación abrió la jornada a 1500 pesos para la venta, un nivel que no se alcanzaba desde principios de noviembre de 2025. Esta cotización representa un aumento respecto al cierre previo y se ubicó cerca del máximo registrado desde enero pasado.
Varios factores explicaron la escalada de la divisa oficial durante junio. La primera cuota del aguinaldo generó una mayor demanda estacional, típica de esta época del año, mientras que las posiciones abiertas en el mercado de dólar futuro aumentaron considerablemente, reflejando un incremento en la cobertura cambiaria. A su vez, el Banco Central redujo el ritmo de compra de divisas, lo que fue interpretado por los operadores como una señal de menor soporte para la estabilidad cambiaria.
El impacto reciente se extendió también al mercado paralelo y a otras variantes del dólar. El dólar informal se comercializó en torno a 1520 pesos para la venta, mientras que el dólar mayorista se ubicó cerca de 1480 pesos. El dólar MEP y el Contado Con Liquidación (CCL) operaron respectivamente alrededor de 1510 y 1555 pesos, y la compra con tarjeta alcanzó valores cercanos a 1943 pesos.
El aumento acumulado oficial de junio superó el 5%, muy por encima de la inflación estimada que quedó por debajo del 2% en el mismo período. Este tipo de suba generó pérdidas en las operaciones de carry trade en pesos, una estrategia que había sido altamente rentable durante el año.
Especialistas destacaron que el Banco Central recurrió intensamente a la venta de contratos futuros y bonos vinculados al dólar para contener la presión sobre la divisa sin poner en riesgo sus reservas. Además, el ajuste en la política de compras de divisas contribuyó a la nueva configuración del mercado cambiario.
En lo que va del año, el tipo de cambio oficial subió apenas un 1,4%, muy por debajo de la inflación acumulada cercana al 15%. Esto muestra una corrección controlada que, a la vez, opera en un contexto internacional complicado, marcado por un enfriamiento en los precios del petróleo, la depreciación del real brasileño y la tensión geopolítica en Medio Oriente.
Por último, los movimientos en el mercado mayorista reflejaron también un menor volumen de liquidación del sector agroexportador, sumado a la fortaleza global del dólar impulsada por la política monetaria firme de la Reserva Federal de Estados Unidos.