La llegada del invierno agravó el impacto en los gastos comunes de los edificios con calefacción central en la Ciudad. El consumo elevado de gas, combinado con el aumento de las tarifas y las reparaciones necesarias en instalaciones antiguas, provocó un aumento significativo en las expensas que deben afrontar propietarios e inquilinos.

Especialistas y cámaras del sector confirmaron que la calefacción central representa uno de los mayores costos en el período invernal, especialmente en consorcios con sistemas de varios años en funcionamiento. Para reducir el gasto, varios edificios comenzaron a limitar los horarios de funcionamiento, aunque esto afecta el confort térmico de los habitantes.

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El deterioro de las cañerías y componentes en sistemas envejecidos genera gastos adicionales y complicaciones para mantener la calefacción activa. La renovación o reemplazo de estas instalaciones implica desembolsos elevados, que pocas veces pueden solventarse sin un aumento en las expensas.

En este contexto, la realización oportuna de mantenimientos preventivos aparece como una medida clave para evitar problemas mayores durante el invierno. Sin embargo, muchos consorcios suelen posponer estas tareas hasta que llega el frío, lo que incrementa el riesgo de fallos, mayor consumo de energía y posibles problemas de seguridad.

Algunos edificios comenzaron a estudiar la posibilidad de eliminar la calefacción central para pasar a un sistema de administración individualizado, con el objetivo de moderar los costos. No obstante, las obras necesarias para mejorar la eficiencia energética requieren inversiones importantes, lo que limita esta alternativa para muchos consorcios.

En definitiva, el invierno impone un escenario complejo para los consorcios, donde la colaboración entre administradores, propietarios y expertos resulta fundamental para encontrar soluciones que aseguren la calefacción adecuada sin un impacto excesivo en las expensas.