El mercado argentino mostró un movimiento mixto tras el lanzamiento del plan financiero por parte del ministro Luis Caputo. Mientras las reservas internacionales crecieron a su nivel más alto desde 2019 y el riesgo país se ubicó en su punto más bajo en ocho años, el segmento accionario experimentó caídas que reflejan dudas sobre la recuperación económica real.
Las reservas del Banco Central aumentaron en más de mil millones de dólares, alcanzando un total que supera los 49 mil millones. Este récord fue potenciado por una racha sostenida de compras de divisas con saldo positivo que ya acumula más de 120 jornadas consecutivas. Desde la puesta en marcha de la denominada “fase 4” del programa monetario, la autoridad financiera adquirió más de 11 mil millones de dólares, buscando fortalecer la posición frente a vencimientos de deuda a corto plazo.
En paralelo, el indicador de riesgo país calculado por JP Morgan cayó a 406 puntos básicos, un nivel que no se veía desde hace casi una década. Esta baja refleja cierta confianza de los inversores ante la propuesta del ministro para cubrir obligaciones en moneda extranjera hasta 2027, que incluye opciones como colocaciones en mercados locales, operaciones con el Banco Central y financiamiento externo.
No obstante, esta mejora en la percepción sobre deuda y riesgo no se tradujo en el mercado accionario. El índice S&P Merval descendió, con empresas como Bioceres y Loma Negra entre las más afectadas, demostrando que la confianza todavía no alcanza a las acciones, que esperan indicadores más claros de crecimiento económico.
El plan financiero diseñado por Caputo apunta a cubrir en primer lugar las exigencias del año próximo y dejar un excedente cercano a 3.700 millones de dólares para contratar compromisos posteriores. Su intención es calmar preocupaciones sobre la disponibilidad de dólares para cumplir con las obligaciones, especialmente en un contexto de menor liquidación de divisas por parte del sector agropecuario.
Las divergencias entre el comportamiento de bonos y acciones reflejan un mercado en búsqueda de señales sólidas. Mientras la acumulación de reservas y la caída del riesgo país ofrecen un respaldo financiero, el segmento bursátil espera avances concretos en la actividad económica para consolidar su recuperación.