La cantidad de argentinos con créditos en mora superó los cinco millones, lo que representa más de una cuarta parte de los tomadores de préstamos en el país. Este aumento prolongado en los atrasos de pago alcanzó cifras inéditas en las últimas dos décadas, evidenciando un deterioro en la salud financiera de los hogares y del sistema crediticio.

Según el último informe del Banco Central (BCRA), en abril más del 12% de los préstamos otorgados a hogares presentaron irregularidades, con un incremento sostenido de dieciocho meses consecutivos. A nivel general, la mora en el crédito al sector privado llegó al 7,3%, un punto más alto que el mes previo y significativamente superior al registrado hace un año.

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Entre las formas de financiamiento más afectadas se encuentran los préstamos personales y las tarjetas de crédito, con una morosidad del 14,9% y 12,5% respectivamente, valores que reflejan la mayor vulnerabilidad de estas modalidades ante el aumento de los atrasos. En contraste, los créditos hipotecarios mantienen una mora relativamente baja, cercana a 1,5%, aunque con una leve tendencia al alza.

Las entidades no financieras también sufren un crecimiento en la morosidad, alcanzando una tasa del 31,5% en abril, lo que revela que el fenómeno no se limita sólo al sistema bancario convencional. Estimaciones privadas calculan que el total de personas con deudas impagas por más de 90 días asciende a 5,3 millones, de un universo aproximado de 20 millones de prestatarios.

Este escenario genera preocupación entre analistas, quienes advierten que la persistencia y posible incremento de la mora podrían reducir el acceso a nuevos créditos, ya que un importante segmento dejaría de ser considerado sujeto de financiamiento. A pesar de ello, fuentes bancarias indicaron que la tasa de morosidad muestra indicios de estabilización y confían en que la mejora en las condiciones de las tasas de interés contribuya a revitalizar la oferta y demanda de crédito en los próximos meses.