Los repartidores que trabajan para plataformas digitales enfrentan una creciente dependencia de créditos ofrecidos por las mismas compañías, con tasas que pueden alcanzar niveles superiores al 700% anual, según advirtió el Sindicato de Trabajadores de Reparto por Aplicación (Sitrarepa). Este tipo de financiamiento se utiliza principalmente para la compra o reparación de bicicletas y motos, pero implica un riesgo alto para quienes dependen exclusivamente de estos ingresos.

La secretaria general de Sitrarepa, Belén D’Ambrosio, señaló que los préstamos se otorgan selectivamente a quienes muestran alta actividad laboral dentro de las plataformas, lo que empuja a algunos repartidores a extender sus jornadas hasta 10 o 12 horas para poder afrontar las cuotas y gastos fijos vinculados a la operatoria. Desde el sindicato reclamaron una regulación estatal que controle estas líneas de crédito para evitar condiciones abusivas.

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Un informe del Banco Central refleja un fuerte crecimiento en la cantidad de deudores dentro de la llamada «economía gig»: un aumento del 122% en 2025 tras un 177% entre 2023 y 2024. Según el organismo, las plataformas utilizan datos de antigüedad, aceptación de pedidos y calificaciones para decidir quién accede a los préstamos. La deuda promedio de los monotributistas que trabajan con estas apps llegó a 900.000 pesos por persona hacia fines de 2025.

Asimismo, los independientes constituyen el 54% de quienes solicitan estos créditos y concentran más del 62% del monto total financiado. Desde las empresas encargadas de estas aplicaciones aseguran que la intención es facilitar el acceso al crédito a personas con baja inclusión bancaria. Por ejemplo, PedidosYa ofrece préstamos a repartidores desde 2024 con plazos de hasta seis meses y un límite equivalente al 30% de sus ingresos.

Por su parte, Banco Galicia firmó un acuerdo con Rappi para brindar soluciones financieras y bancarias orientadas a estos trabajadores, buscando ampliar su inclusión en el sistema formal. A pesar de esto, la combinación de alto endeudamiento y extensas jornadas laborales alerta sobre la necesidad de un marco regulatorio que proteja a quienes forman parte de esta modalidad laboral y limitan su autonomía financiera.