Los ministros de Energía de América Latina y el Caribe acordaron la necesidad de responder de manera coordinada ante la crisis energética global, derivada principalmente de daños en instalaciones estratégicas y la tensión internacional. La Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE) convocó un diálogo para avanzar en una política conjunta frente a este cuadro de alta vulnerabilidad.
El conflicto que involucra ataques sobre Irán y su respuesta fue destacado como uno de los factores que desencadenaron un déficit relevante en el suministro global de petróleo. El director de mercados energéticos de la Agencia Internacional de Energía (AIE) detalló que las pérdidas superaron los 300 millones de barriles en marzo y advirtió que podrían alcanzar niveles aún mayores, lo que genera volatilidad en la oferta y presión sobre los precios, especialmente del diésel que aumentó hasta un 64 % en algunos países de la región.
En respuesta a esta situación, los representantes regionales definieron una hoja de ruta basada en tres ejes: la unidad para impulsar la integración energética, una política regional que articule las medidas frente a la crisis y la aceleración de la transición energética. Esta última es vista no solo como un compromiso ambiental, sino como una forma de reducir la dependencia de combustibles importados y fortalecer la soberanía energética.
La región presenta una ventaja significativa: el 70 % de su generación eléctrica proviene de fuentes renovables, la proporción más alta del mundo, lo que constituye un pilar para desarrollar resiliencia ante las dificultades externas. En este sentido, el secretario ejecutivo de OLACDE destacó que el incremento en los precios internacionales del petróleo desde el inicio del conflicto ha generado un impacto directo en los costos de las gasolinas y el diésel, generando presiones inflacionarias y mayores gastos fiscales para contener el efecto en la economía.
El diálogo ministerial evidenció la voluntad de los países latinoamericanos y caribeños de fortalecer la colaboración regional, acelerar los procesos de integración y avanzar en proyectos que amplíen la matriz energética sustentable y aseguren mayor autonomía frente a shocks externos semejantes.

