Un combate previsto para ocho asaltos finalizó de manera inesperada tras apenas cinco segundos, cuando Viktor Jurk conectó un golpe que derribó de inmediato a Edwin Castillo. El incidente ocurrió en la SAP Arena de Mannheim y sorprendió a promotores, público y miembros de ambos equipos, que cuestionaron la rapidez y contundencia del nocaut.
Castillo quedó inconsciente en la lona y recibió atención médica en el ring. Tras recuperarse, saludó a Jurk, pero el golpe desató una ola de críticas y sospechas. Algunos indicaron que la potencia no pareció suficiente para causar un nocaut tan rápido, lo que abrió debates sobre una posible manipulación del resultado vinculada a apuestas deportivas.
Si el tiempo oficial se confirma entre los cuatro y diez segundos del primer asalto, esta definición podría entrar en la lista de los K.O. más veloces en la historia del boxeo profesional. Actualmente, el récord más rápido lo ostenta un nocaut en cuatro segundos realizado en un torneo amateur de Minneapolis, seguido por un nocaut femenino de siete segundos y otro masculino registrado en diez segundos.
Las federaciones internacionales castigan con severidad cualquier evidencia de arreglo de peleas o amaño, aplicando sanciones que pueden incluir inhabilitaciones prolongadas. Por ahora, los organizadores del evento y los cuerpos regulatorios analizan el hecho, mientras el mundo del boxeo debate si este nocaut debe considerarse legítimo o producto de sospechas externas.

