En el marco del segundo juicio, tras la nulidad del primero, Gianinna Maradona apuntó directamente contra el entorno más cercano de su padre y pidió que se investigue a los abogados Matías Morla y Víctor Stinfale, así como a Vanesa Morla y al exasistente Maximiliano Pomargo. "Morla era el jefe de la banda. ¿Por qué está en todos los audios y conversaciones?", cuestionó la hija del exfutbolista durante su participación en el debate oral.
Gianinna sostuvo que existían registros que vinculaban a distintos integrantes del entorno con decisiones sobre la salud de Diego. Según su testimonio, hay "audios que son escalofriantes, que se querían cubrir legalmente o echarle la culpa a mi papá". También mencionó al kinesiólogo Nicolás Taffarel como parte del esquema que rodeaba a Maradona y consideró que debería haber sido imputado.
Con respecto a los acusados actuales, Gianinna expresó que "todos son responsables, algunos con mayor grado que otros". Señaló especialmente al médico Leopoldo Luque, cuestionando su rol en el tratamiento: "Él se hizo responsable de su salud, era su médico de cabecera". Además, criticó la atención médica domiciliaria: "No lo chequearon y no le tomaron los signos vitales, algo muy sencillo".
La hija del exjugador planteó la hipótesis de un plan organizado. "Había un plan de fondo dirigido por alguien, que se les fue de las manos", afirmó, aunque reconoció no comprender completamente el objetivo. Cuestionó la elección de la internación domiciliaria y señaló que no reunía condiciones básicas: "Lo básico era que tenga un cuarto con baño, pero no estaba". Además, vinculó decisiones médicas con intereses económicos: "Pensaban todo el tiempo en la parte económica sin pensar en la salud de mi papá".
Durante su declaración, Gianinna manifestó sentirse "más segura" al momento de testificar. "Ya sabía más o menos cómo era el manejo", expresó sobre su participación en esta instancia. El impacto emocional persiste: "Es lo más que nos atraviesa, tener que enfrentarnos con esa gente", señaló en referencia a los acusados. Aunque insistió en su reclamo de justicia, reconoció el dolor permanente: "Mi papá nunca va a volver, es una tristeza absoluta".