River cayó 1 a 0 ante Atlético Tucumán en el Monumental mientras buscaba igualar el marcador, en un partido donde Eduardo Coudet realizó gestos inusuales pidiendo aliento y perdón a los hinchas presentes. El entrenador entendió que los jugadores necesitaban del apoyo de la hinchada para conseguir el empate y, simultáneamente, se disculpó por el rendimiento del equipo que gana pero no convence.

El contexto de la derrota resultó sorpresivo. La derrota de Argentinos Juniors ante Gimnasia y el empate entre Rosario Central y Tigre ya le habían asegurado a River el segundo lugar en la tabla, por lo que jugaba con la tranquilidad de no necesitar un resultado específico. Sin embargo, pocos esperaban perder frente a un Atlético Tucumán que no sumaba como visitante desde el 18 de agosto del año anterior y acumulaba 13 derrotas consecutivas fuera del Monumental José Fierro.

Tras ser silbado al entretiempo, Coudet realizó tres cambios que transformaron el ataque: ingresaron Maximiliano Salas, Kendry Páez y el juvenil Lautaro Pereyra. Este último, pese a disputar solo tres partidos en Primera División, comandó la mayoría de los ataques millonarios con criterio y confianza, generando reacciones positivas en el público.

Después de una buena jugada del joven de 18 años, la hinchada se levantó y comenzó a alentar con mayor intensidad, impulsada por el propio Coudet, quien levantaba las manos efusivamente. Luego, reconociendo que el equipo todavía no satisface al público, juntó las palmas en un gesto de disculpa hacia los aficionados presentes.