Argentina se prepara para un partido decisivo contra Inglaterra que trasciende lo deportivo. El encuentro, válido por un lugar en la final del Mundial 2026, reaviva una rivalidad construida durante más de seis décadas, con antecedentes llenos de memoria histórica y simbolismos que atraviesan generaciones.
Una de las grandes motivaciones para el equipo albiceleste es superar una sequía que dura desde el Mundial de Italia 1990: hace más de 30 años que no logra vencer a un campeón del mundo en tiempo reglamentario o en suplementario dentro de un torneo mundialista. Desde aquel entonces, Argentina solo derrotó en penales a selecciones campeonas como Italia, Inglaterra y Francia, sin lograr imponerse durante un partido completo dentro del campo. A lo largo de estas décadas, el seleccionado sufrió eliminaciones en duelos oficiales ante potencias europeas y sudamericanas, incluyendo tres ante Alemania y otras frente a Inglaterra y Francia.
Este duelo entre Argentina e Inglaterra ya se había convertido en una de las disputas más intensas de la historia de los Mundiales. El primer cruce se produjo en 1962 con triunfo inglés, pero la tensión comenzó a crecer cuatro años después en el Mundial de Inglaterra, donde un partido polémico elevó la rivalidad a un nivel político y deportivo intenso. La Guerra de Malvinas reforzó el significado de estos enfrentamientos, otorgándoles un peso más allá del fútbol.
El recuerdo más imborrable de este enfrentamiento ocurrió en México 1986, cuando Diego Maradona marcó dos goles icónicos en los cuartos de final: el polémico gol llamado la “Mano de Dios” y otro considerado por muchos como el mejor de la historia de los Mundiales. Esa victoria de Argentina por 2-1 quedó grabada como uno de los episodios más emblemáticos del deporte nacional y mundial.
El choque en Francia 1998 añadió otro capítulo clave cuando, tras un empate en el tiempo reglamentario, Argentina se impuso en definición por penales. La expulsión de David Beckham, tras una reacción contra Diego Simeone, marcó ese partido y alimentó la tensión entre ambas selecciones durante años.
Con este historial cargado de emociones y significados, el partido de este miércoles no solo definirá el paso a la final del Mundial 2026, sino que representa un nuevo episodio en una rivalidad que sigue vigente en el imaginario colectivo de ambos países.