El futuro urbano de Tandil requiere una mirada innovadora sobre cómo se mueve la población dentro de la ciudad y cómo se proyecta su desarrollo edilicio, destacó Nicolás Guadagna. Según el arquitecto y urbanista, resulta indispensable replantear la movilidad para darle prioridad a modos sustentables y reducir la dependencia del automóvil particular.
Guadagna subrayó además la importancia de equilibrar el crecimiento urbanístico con la preservación del entorno natural, en especial de las sierras que caracterizan el paisaje tandilense. Consideró que el acceso y la relación con estos espacios requieren una planificación que respete su valor ambiental y paisajístico, evitando la sobreexplotación.
En cuanto a la expansión edilicia, el experto argumentó a favor de un modelo que promueva mayor densidad en sectores específicos para contener el desarrollo disperso, que genera problemas de infraestructura y servicios. En paralelo, recomendó impulsar edificios de altura moderada con criterios de eficiencia energética y diseño que incorpore espacios verdes.
Para avanzar en estas transformaciones, el urbanista insistió en que las políticas públicas deben integrar a la comunidad y fomentar un cambio cultural hacia hábitos de movilidad más saludables. Propuso potenciar el transporte público, ciclovías y recorridos peatonales que mejoren la conectividad interna y promuevan la vida en la vía pública.
Por último, Guadagna destacó la necesidad de una visión a largo plazo en la gestión urbana, que no solo contemple aspectos técnicos sino también sociales y ambientales, para que Tandil pueda sostener un desarrollo equilibrado y respetuoso con su identidad.