La Organización Mundial de la Salud confirmó un brote de hantavirus a bordo del crucero MV Hondius, que partió desde Ushuaia rumbo a las Islas Canarias. Se registraron casos de contagio y algunas muertes, pero la información que circula en redes sociales ha generado confusión y desinformación sobre esta enfermedad.
Una aclaración fundamental es que el hantavirus no es un virus nuevo ni apareció con este brote. Fue identificado por primera vez en 1978 por el virólogo Ho-Wang Lee en Corea del Sur, aunque hay registros de enfermedades compatibles desde la Guerra de Corea en la década de 1950. En 1993, surgió un brote en Estados Unidos conocido como síndrome cardiopulmonar por hantavirus.
Otra información falsa que circuló sostiene que Pfizer desarrolló una vacuna contra el hantavirus o que esta enfermedad estaría vinculada a efectos secundarios de la vacuna contra la COVID-19. Ni Pfizer ha lanzado ni está trabajando en vacunas para este virus, ni el hantavirus figura como efecto adverso en las vacunas contra el coronavirus, ni existe respaldo oficial para estas afirmaciones.
El hantavirus que causó este brote corresponde a la cepa Andes, reconocida por ser la única que puede transmitirse de persona a persona, razón por la cual la OMS monitorea el caso con especial atención. Sin embargo, el virus no representa una amenaza nueva desde el punto de vista virológico, sino que su presencia en esta embarcación despertó la actual alerta.
En resumen, es importante distinguir entre la información confirmada y los rumores que circulan en redes. El hantavirus existe desde hace décadas, no está asociado a campañas de vacunación y no se trata de un brote originado propiamente en el crucero, sino que se detectó allí. Para prevenir la enfermedad, se recomienda evitar el contacto con roedores y mantener buenas medidas de higiene en áreas de riesgo.

