Ituzaingó se convirtió en uno de los pocos municipios de la provincia de Buenos Aires que cuenta con un Código de Ordenamiento Urbano (COU) homologado por el Estado provincial. Esta herramienta normativa regulará de forma precisa cómo se divide, utiliza y edifica el terreno dentro del distrito, estableciendo límites claros para el crecimiento edilicio.
El código, que tuvo que adecuarse al Decreto Ley N° 8912/77 —el marco legal provincial para el ordenamiento territorial—, impone restricciones significativas al desarrollo vertical, que solo podrá ocupar el 4,6% del territorio municipal. Barrios como El Pilar, Parque San Antonio y el Aeronáutico quedarán excluidos de construcciones en altura, protegiendo así zonas residenciales y su entorno verde.
Además, la normativa limita las áreas destinadas a la actividad industrial, respondiendo a reclamos de vecinos, particularmente del barrio Villa León, que buscaban preservar la calidad de vida y minimizar impactos negativos. Otro objetivo fundamental del COU es mejorar la provisión y planificación de servicios públicos tales como agua potable, cloacas y energía eléctrica, para asegurar el abastecimiento eficiente ante el crecimiento demográfico y urbano.
Durante la última década, Ituzaingó acumuló más de 2.500 millones de dólares en inversiones privadas destinadas a diversos emprendimientos. La correspondiente homologación del COU se espera que sostenga y regule ese ritmo de desarrollo en los próximos años, otorgando previsibilidad a los inversores y ordenando el proceso de urbanización.
El código se elaboró con amplio consenso: contó con la participación de la comunidad y el aporte de colegios profesionales, lo que promovió un diseño capaz de equilibrar intereses sociales, ambientales y económicos. Su estructura ha despertado atención en otros municipios bonaerenses, que consideran adoptarlo como modelo para sus propias regulaciones urbanísticas.

