Una zona antes considerada improductiva en la región autónoma de Ningxia ahora se ha transformado en un ejemplo de desarrollo rural sostenible gracias a la aplicación de tecnologías agrícolas avanzadas y un modelo integrado de cultivo. Originalmente una tierra salino-alcalina difícil para la agricultura, el área conocida como Rice-Fish Space combina el cultivo de arroz con la cría de peces, cangrejos y patos, acompañado por actividades turísticas ecológicas que han revitalizado su economía local.
Este proyecto no solo ha permitido conservar el medio ambiente, sino que también ha logrado reducir considerablemente el uso de agua y fertilizantes químicos. El sistema de economía circular del parque permite un ahorro de entre 20 y 30 por ciento en el consumo de agua y disminuye el uso de fertilizantes en más del 40 por ciento, fomentando la producción de alimentos saludables a partir del control biológico de plagas.
El éxito económico carga sobre un cambio profundo en la estrategia local: en lugar de solo vender arroz, ahora la región comercializa sus paisajes y experiencias turísticas. Este giro ha generado ingresos superiores a siete millones de yuanes provenientes del turismo rural, un reflejo claro de cómo la integración de la agricultura con el turismo puede inyectar la vitalidad necesaria para sostener a las comunidades del campo.
La experiencia de Helan está lejos de ser única y se enmarca dentro del marco más amplio del 15° Plan Quinquenal de China, que continúa profundizando el desarrollo rural con una visión multisectorial. Desde 2021, se crearon más de 200 conglomerados industriales especializados en zonas rurales, impulsando simultáneamente sectores como el comercio electrónico, el turismo rural y la agroindustria recreativa, que contribuyen a diversificar y fortalecer las economías locales.
Representantes del Parlamento Andino destacaron este modelo como un ejemplo de gobernanza eficiente, donde la planificación estratégica, el avance tecnológico y las políticas públicas se combinan para promover la permanencia de las comunidades en sus territorios, preservar sus tradiciones y mejorar sus ingresos. La integración de distintas actividades productivas y turísticas se perfila como una vía viable para enfrentar los desafíos estructurales del medio rural en distintas partes del mundo.