En un contexto de ajuste económico y liberación total de precios, las familias modificaron sus hábitos de compra, enfocándose exclusivamente en productos básicos. Carlos Werlen, presidente de la Cámara de Pequeñas y Medianas Empresas de Formosa (CAPYMEF), indicó que actualmente el consumo está bajo fuerte regulación, pues los clientes adquieren solo lo necesario, evitando compras masivas que solían realizar cuando cobraban sus salarios.

Según Werlen, el costo de vida creció alrededor del 11,5% al 12%, sin embargo, las ventas en los comercios cayeron casi un 50% en comparación con ese aumento. Esta caída se expresó además en una frecuencia distinta de compra: algunos consumidores llegan a efectuar dos visitas diarias para adquirir sólo lo imprescindible al mediodía y a la noche, a fin de evitar grandes gastos por la inflación.

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Entre los sectores más afectados, destacó el rubro de indumentaria y calzado, aunque también notó una racionalización en el gasto alimenticio. El presidente de CAPYMEF relacionó esta realidad con la política económica actual, caracterizada por un ajuste severo, liberalización de mercados y salarios que no se ajustan a la inflación.

Werlen advirtió además que la situación crítica se ve agravada por el cierre de PyMEs, con pérdidas de miles de empleos en la región. Enfatizó que esas empresas pequeñas y medianas hoy enfrentan grandes dificultades para sostenerse, reflejo del impacto negativo del escenario nacional sobre la economía local.