Los salarios de los senadores argentinos subirán a partir de agosto tras un nuevo acuerdo paritario que estableció un aumento acumulativo del 6,7%, repartido en tres etapas correspondientes a junio, julio y agosto.
Esta actualización responde al mecanismo conocido como enganche salarial, que vincula las dietas de los senadores con el valor del módulo legislativo utilizado también para los empleados del Congreso. Con esta fórmula, el incremento se aplica automáticamente cada vez que se ajusta el módulo en las negociaciones paritarias.
El aumento comenzará con un 2,4% retroactivo a junio, seguirá con un 2,2% para julio y se completará con un 1,9% en agosto, cifras que se suman al 12,5% ya otorgado durante el primer cuatrimestre del año. Esto implica que desde enero se acumuló una mejora cercana al 19% para las dietas, porcentaje que supera la inflación registrada en el primer semestre.
El salario bruto mensual de un senador estará compuesto por un total de 4.000 módulos: 2.500 corresponden a la dieta básica, 1.000 a gastos de representación y 500 a un adicional por desarraigo, aunque este último no se aplica en todos los casos. En números, el monto bruto promedio alcanza aproximadamente los $11.877.000, aunque luego se descuentan aportes jubilatorios, obra social e Impuesto a las Ganancias cuando corresponda.
No todos los legisladores aceptan automáticamente estos aumentos. Durante 2026, miembros de partidos como La Libertad Avanza, la UCR, el PRO y otras bancadas provinciales optaron por renunciar a estas actualizaciones o donar la diferencia.
El enganche salarial fue aprobado a mano alzada en 2024 como ley, creando un vínculo directo entre las mejoras otorgadas a empleados legislativos y la remuneración de los senadores, permitiendo así evitar nuevas votaciones para cada ajuste.