La hipertensión arterial (HTA) es una enfermedad crónica que afecta a un tercio de la población adulta en Argentina, aunque la mitad de quienes la tienen ignora su diagnóstico. Esta condición se caracteriza por una elevación persistente de la presión en las arterias, que cuando supera los 140 mmHg de presión sistólica o los 90 mmHg de presión diastólica se considera hipertensión. A pesar de su alta prevalencia, la hipertensión es conocida como la “asesina silenciosa” por no presentar síntomas evidentes en la mayoría de los casos, lo que dificulta su detección y control.

La principal consecuencia de no tratar a tiempo la HTA es el estrés continuo que sufre el sistema cardiovascular, lo que puede derivar en accidentes cerebrovasculares (ACV), infartos y daños irreversibles en órganos vitales como los riñones y la retina. Solo uno de cada cuatro pacientes con hipertensión logra mantenerla bajo control, una cifra que preocupa a los especialistas debido al impacto mortal que esta enfermedad tiene en la región, donde las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte.

AfiliaGo - DafaBet Latam

La falta de síntomas lleva a muchas personas a posponer o evitar los controles médicos, confiando en la sensación de bienestar. Sin embargo, los profesionales advierten que la ausencia de malestares no garantiza la salud arterial, y que las primeras señales físicas suelen aparecer cuando el daño ya es grave. Por eso, el chequeo periódico es fundamental para prevenir complicaciones. Además, el diagnóstico temprano permite implementar estrategias para cuidar el corazón, los riñones y evitar secuelas irreversibles.

Entre los riesgos asociados a la hipertensión no tratada se encuentran:

  • Aumento del riesgo de accidente cerebrovascular con posibles secuelas neurológicas permanentes.
  • Desgaste acelerado del músculo cardíaco que puede derivar en infartos.
  • Deterioro progresivo de la función renal, hasta la insuficiencia que requiere diálisis.
  • Compromiso de la circulación ocular y daño a la arteria aorta.

La hipertensión arterial es un problema de salud pública prioritario debido a su papel en la mortalidad y discapacidad en la región. Se insiste en la importancia de la medición regular de la presión arterial, el seguimiento médico y la adopción de hábitos saludables para reducir riesgos y mejorar la calidad de vida.