La decisión sobre quién asumirá la presidencia de Perú dependerá de un conteo final ajustado tras una jornada electoral en la que más de 27 millones de ciudadanos acudieron a las urnas. La competencia entre Keiko Fujimori, candidata de derecha, y Roberto Sánchez, representante de izquierda, cerró con una diferencia mínima que no permite un ganador claro.
Los primeros sondeos y conteos rápidos arrojaron resultados dispares y con márgenes de error, reflejando un empate técnico entre ambos candidatos. Mientras las consultoras Datum y Ipsos le otorgaban una leve ventaja a Sánchez, el escrutinio oficial mostraba a Fujimori encabezando el recuento con una diferencia de décimas sobre su contendiente. Con más del 92% de las mesas escrutadas, la diferencia era tan estrecha que ambos sectores solicitaron cautela y esperaron el resultado definitivo.
Ante esta incertidumbre, ni Fujimori ni Sánchez proclamaron victoria. Sánchez reconoció que la situación se trataba de un empate técnico y llamó a esperar la conclusión completa del conteo para evitar afirmaciones precipitadas. A su vez, dirigentes de Fuerza Popular destacaron la importancia de la supervisión exhaustiva del escrutinio para garantizar la validez de cada voto en el tramo final.
El proceso electoral prevé que el resultado oficial pueda demorar varios días más, lo que mantiene activa la tensión política en el país y al pendiente a los electores. La estrecha competencia entre ambas fuerzas refleja la polarización del electorado y anticipa un desenlace ajustado que definirá el rumbo político peruano.

