El Polideportivo José María Gatica, ubicado en Avellaneda, fue escenario de una masiva vigilia para rendir homenaje a Carlos “Indio” Solari, el emblemático líder de Los Redonditos de Ricota fallecido recientemente. Desde primeras horas de la mañana, miles de seguidores de todo el país comenzaron a llegar para darle su último adiós, formando filas que se extendieron hasta el Puente Pueyrredón, la principal conexión con la Ciudad de Buenos Aires.
El volumen de asistentes adelantó el inicio del velorio, previsto originalmente para las 11, ante la gran concurrencia que ya llenaba el predio desde la madrugada. Para controlar la circulación y evitar el ingreso masivo a la Capital Federal, las autoridades establecieron un desvío en el Puente Pueyrredón, canalizando el flujo hacia Villa Domínico.
El Gobierno bonaerense junto con el municipio de Avellaneda dispusieron un operativo especial compuesto por más de 1.500 efectivos policiales, agentes de tránsito y puestos sanitarios. Se implementaron cortes sobre la avenida Bartolomé Mitre y se colocaron vallados estratégicos para ordenar el ingreso y egreso de los asistentes en el microestadio donde se desarrolló la ceremonia.
El encuentro se convirtió en una gran muestra colectiva, con familias, grupos de amigos y fanáticos de distintas generaciones unidos por la música y la figura del Indio. Entre banderas, remeras y cánticos, muchos describieron la despedida como una especie de última misa en honor al cantante. El predio elegido, dentro del Parque Los Derechos del Trabajador, fue fundamental por su capacidad para recibir a la multitud.

