Manuel Adorni decidió dejar su cargo como jefe de Gabinete debido al desgaste ocasionado por lo que definió como “interminables ataques mediáticos” dirigidos contra él y su familia. En su carta de renuncia al presidente Javier Milei, expresó su preocupación por el hostigamiento público y su voluntad de proteger a su entorno personal, especialmente a su esposa e hijos.
En el documento, Adorni rechazó categóricamente todas las imputaciones que circularon durante su gestión y que lo señalaban por supuestos actos irregulares. Negó haber cometido corrupción y aseguró que nunca existió prueba alguna que sostuviera esos señalamientos. Entre las acusaciones mencionadas figuraban viajes no autorizados, gastos millonarios, contratos irregulares, sociedades en el exterior, nepotismo y hasta la existencia de un “pendrive lleno de dólares”, todas calificadas por él como fabricaciones mediáticas.
El exjefe de Gabinete agradeció al presidente Milei por haber aceptado su renuncia y remarcó que, por primera vez en la gestión, debió actuar en contra de su propia voluntad. A pesar de su salida del Gobierno, reafirmó su confianza en el proyecto político impulsado por Milei y aseguró que continuará apoyándolo desde fuera del Ejecutivo. Finalmente, definió su paso por la función pública como una participación destinada a colaborar y concluyó con la convicción de abandonar su cargo en paz y con la conciencia tranquila.