La relación entre Axel Kicillof y la agrupación de La Cámpora atraviesa un momento de máxima tensión, con acusaciones cruzadas que evidencian una fractura cada vez más profunda en el kirchnerismo. En el entorno de Máximo Kirchner aseguran que el gobernador no solo evita el contacto con Cristina Kirchner, sino que además no desea contar con su respaldo político, lo que marcaría una ruptura casi irreparable entre ambas facciones.

Según dirigentes cercanos a La Cámpora, Kicillof estaría buscando despegarse de la figura de la ex presidenta para intentar atraer votos no kirchneristas. Este distanciamiento se refleja en su decisión de no visitar la sede histórica del cristinismo en San José 1111 ni mantener comunicación fluida con sus dirigentes más próximos. En el camporismo describen esta actitud como una estrategia deliberada y cuestionan la falta de señales de unidad.

MunicipiosAR Argentina
Buenos Aires Patagonia NOA NEA
Noticias de municipios
de toda Argentina
Más de 500 municipios cubiertos
VER NOTICIAS →

La tensión se intensificó luego de que Kicillof optara por el silencio como forma de evitar un desgaste político en plena interna, mientras el cristinismo incrementó la ofensiva discursiva señalando al ex gobernador con el estigma de “traidor”. Esta dinámica abrió un escenario inesperado en el peronismo, en el cual la posibilidad de competir con listas divididas en las elecciones de 2027 gana terreno.

En palabras de un dirigente cercano al núcleo de Máximo Kirchner, la negativa de Kicillof a buscar el apoyo explícito de Cristina responde al miedo a ser etiquetado como un “kirchnerista puro” y a la intención de diferenciarse para ampliar su base electoral. Esta diferenciación ha llevado a un distanciamiento que, lejos de buscar conciliaciones, ahora parece irreversible.

Este quiebre pone en duda la experiencia previa de unidad del kirchnerismo y anticipa un futuro político con cierta fragmentación entre los sectores que integran el movimiento. La estrategia de Kicillof muestra un claro deseo de ser percibido como un candidato autónomo, mientras que La Cámpora insiste en mantener la centralidad de Cristina Kirchner como líder indiscutida dentro del espacio.